7 de septiembre de 2026
Salud

El ejercicio mejora tu memoria y tu concentración, y no hace falta que sea intenso: lo confirma la revisión científica más grande hecha hasta la fecha

El ejercicio mejora tu memoria y tu concentración, y no hace falta que sea intenso: lo confirma la revisión científica más grande hecha hasta la fecha

No hace falta correr una maratón para que tu cerebro lo note. Ni siquiera hace falta que el ejercicio sea especialmente intenso.

Un equipo australiano ha llevado a cabo lo que llaman una revisión paraguas: en vez de analizar estudios individuales, han reunido 133 revisiones sistemáticas previas que engloban 2.724 ensayos aleatorizados y 258.279 participantes de entre 6,8 y 89,2 años, publicado en el British Journal of Sports Medicine. Es, hasta la fecha, el análisis más completo sobre ejercicio y función cognitiva jamás realizado.

El resultado: el ejercicio mejora la cognición general (con un tamaño de efecto de 0,42), la memoria (0,26) y la función ejecutiva, es decir la capacidad de planificar, priorizar y controlar impulsos (0,24). Son efectos moderados pero consistentes, y lo más importante: se mantienen robustos incluso después de excluir los estudios de peor calidad y corregir el sesgo de publicación (la tendencia habitual de la ciencia a publicar solo resultados positivos).

El dato que más sorprende es que el beneficio no depende de la intensidad. Caminar a paso ligero, nadar sin prisa o hacer yoga aparecen asociados a mejoras cognitivas de magnitud similar a entrenamientos de alta intensidad. Lo que parece importar es la constancia, no el esfuerzo máximo en cada sesión.

El efecto aparece en todas las edades analizadas, desde niños de 6 años hasta adultos de casi 90, lo que sugiere un mecanismo biológico compartido (mejor flujo sanguíneo cerebral, más factores neurotróficos que favorecen la creación de nuevas conexiones neuronales) más que un efecto específico de una etapa vital concreta.

Al tratarse de una revisión paraguas de ensayos aleatorizados (no de estudios puramente observacionales), la relación aquí sí apunta con bastante más fuerza a causalidad que en un estudio de cohorte simple: a la gente se le asignó al azar hacer ejercicio o no, y aun así la cognición mejoró en el grupo activo. Eso no elimina del todo matices (la adherencia real a los programas de ejercicio, la duración de cada ensayo), pero es la evidencia más sólida disponible en este campo.

La conclusión práctica no es que haya que apuntarse a un gimnasio de alto rendimiento. Es que mover el cuerpo con regularidad, aunque sea a intensidad moderada, parece ser una de las intervenciones más accesibles disponibles para cuidar la memoria y la concentración a cualquier edad.

Fuente: Singh B, Bennett H, Miatke A, et al. «Effectiveness of exercise for improving cognition, memory and executive function: a systematic umbrella review and meta-meta-analysis.» British Journal of Sports Medicine, 2025. DOI: 10.1136/bjsports-2024-108589.

Mantente al día de las últimas noticias

Al pulsar Suscribirme confirmas que has leído nuestra Política de Privacidad.