7 de septiembre de 2026
Salud

Beber con moderación podría reducir tu riesgo de alzhéimer, según el mayor metaanálisis hecho hasta la fecha sobre alcohol y demencia

Beber con moderación podría reducir tu riesgo de alzhéimer, según el mayor metaanálisis hecho hasta la fecha sobre alcohol y demencia

El vino en la cena, la cerveza del viernes. El alcohol está tan integrado en la vida social que casi nunca nos paramos a pensar en cómo afecta, décadas después, a nuestro cerebro.

Un equipo ha publicado en Internal Medicine Journal el metaanálisis más grande hecho hasta la fecha sobre consumo de alcohol y riesgo de demencia: 21 estudios, 24.191.921 participantes en 14 países, 1.233.833 casos de demencia. Un tamaño muestral casi inaudito para este tipo de investigación.

Si se mira el consumo de alcohol en bloque, sin distinguir cantidades, el resultado es casi neutro: un riesgo relativo de 1,03 para demencia por cualquier causa, apenas significativo. Pero cuando el análisis separa por nivel de consumo, aparece una curva mucho más interesante.

Beber con moderación (menos de 3 bebidas al día, o menos de 49,9 gramos de etanol diarios) se asocia a MENOS riesgo: un 12% menos de demencia general (RR 0,88) y la misma reducción para alzhéimer específicamente. En cambio, beber en exceso dispara el riesgo un 18% (demencia general), un 29% (alzhéimer) y un 25% (demencia vascular). Y el trastorno por consumo de alcohol, la categoría más grave, triplica el riesgo con un RR de 3,35, la cifra más alta de todo el estudio.

El efecto protector de la moderación fue más marcado en Europa y en el grupo de 60 a 69 años. Es una curva en forma de J: un poco parece proteger, mucho destruye.

Los autores localizaron los estudios a través de Europe PMC y otras bases de datos biomédicas, incluyendo tanto cohortes como estudios de casos y controles publicados en los últimos años.

Aquí el matiz de correlación frente a causalidad es especialmente importante, y los propios autores lo advierten explícitamente. Son datos observacionales, y existe un sesgo clásico en este tipo de estudios: los abstemios del análisis incluyen a personas que dejaron de beber precisamente porque ya tenían un problema de salud previo, lo que puede inflar artificialmente el riesgo aparente de «no beber» frente a beber poco. Además, la definición de «una bebida estándar» varía de un país a otro, lo que complica comparar cifras exactas entre estudios.

Los propios autores son explícitos en un punto: esto no es una invitación a empezar a beber si no se bebe. El alcohol sigue ligado a más de 200 enfermedades distintas, incluido el cáncer, y el pequeño beneficio cognitivo observado en consumo moderado no compensa esos otros riesgos para quien parte de cero.

Fuente: Zhang R, Li B, Miao Y. «Alcohol consumption and risk of dementia: a systematic review and meta-analysis.» Internal Medicine Journal, 2025. DOI: 10.1111/imj.70288.

Mantente al día de las últimas noticias

Al pulsar Suscribirme confirmas que has leído nuestra Política de Privacidad.