5 de septiembre de 2026
Salud

¿Las inyecciones de vitamina B12 son realmente mejores que las pastillas?

¿Las inyecciones de vitamina B12 son realmente mejores que las pastillas?

Esa visita mensual a la clínica para ponerte una inyección de vitamina B12 puede no estar dándote nada que un bote de pastillas de la farmacia no pudiera darte igual.

El déficit de vitamina B12 es habitual, sobre todo entre personas mayores, quienes toman metformina de forma prolongada, quienes han pasado por un bypass gástrico y quienes siguen una dieta mayoritariamente vegetal. Si no se corrige, puede provocar anemia, daño nervioso y problemas cognitivos. Durante décadas, la inyección intramuscular se ha tratado como el tratamiento de referencia, sobre todo cuando se sospecha que el intestino no absorbe bien la vitamina. Un nuevo análisis que reúne todos los ensayos comparativos disponibles pone esa idea a prueba. Los investigadores combinaron datos de 13 estudios y 4.275 pacientes con déficit de vitamina B12 para comparar directamente las tres formas habituales de administrarla: pastillas orales, comprimidos o pulverizadores sublinguales que se disuelven bajo la lengua, e inyecciones intramusculares.

Las tres vías funcionaron. Fuera cual fuera la forma en que los pacientes recibían la vitamina B12, sus niveles en sangre subían. Al comparar las vías entre sí, la inyección quedó en primer lugar para elevar los niveles de B12, seguida de la vía sublingual, ambas por delante de las pastillas. Pero la diferencia no llegó a ser estadísticamente significativa, dado lo pocos ensayos que existen. Dicho de otro modo, los datos apuntaban a que las inyecciones podrían llevar cierta ventaja, sin llegar a demostrarlo.

El panorama se volvió aún menos favorable para las inyecciones en cuanto los investigadores miraron más allá de los niveles de B12 en bruto. En la hemoglobina, el marcador que de verdad importa a los médicos porque refleja si la anemia se está resolviendo, las pastillas orales quedaron en primer lugar, por delante de las inyecciones. En el resto de marcadores sanguíneos analizados, incluidos el tamaño de los glóbulos rojos, el recuento de plaquetas, el de glóbulos blancos y la homocisteína, no hubo ninguna diferencia relevante entre vías.

Uno de los modelos estadísticos sí detectó una diferencia significativa entre la vía oral y la intramuscular a la hora de elevar los niveles de B12. Los propios autores reconocen que eso no se tradujo en ningún beneficio clínico medible, ya que esa ventaja no se reflejó ni en la hemoglobina ni en el resto de marcadores que determinan si un paciente se está recuperando de verdad.

La vía sublingual salió como la ganadora silenciosa. Rindió igual que la oral y la intramuscular en todos los aspectos analizados, evitando a la vez el dolor y las visitas a la clínica que conllevan las inyecciones, y sorteando cualquier duda sobre la absorción intestinal que puede complicar la vía oral. Los autores la señalan como una alternativa razonable para pacientes a los que no les convence ninguno de los dos extremos, como quienes llevan metformina a largo plazo o tienen antecedentes de cirugía gástrica.

El coste añade otra capa a la decisión. La vitamina B12 intramuscular es sistemáticamente más cara que las formulaciones orales o sublinguales, además de exigir una visita a la clínica o a alguien dispuesto a poner la inyección. Si las pastillas y los pulverizadores funcionan igual de bien para la mayoría de la gente, ese gasto recurrente y esa incomodidad puede que no estén aportando gran cosa.

Nada de esto significa que las inyecciones deban desaparecer de la práctica clínica. Las guías actuales siguen recomendando la vía intramuscular para personas con mala absorción confirmada o déficit grave y sintomático, y este análisis no pretende cambiar eso para los pacientes más graves. Lo que sí cuestiona es el automatismo de recurrir a la aguja para todos los demás. Los investigadores plantean que la elección debería depender de cada persona, teniendo en cuenta la gravedad del déficit, si el intestino absorbe con normalidad, cómo tolera cada paciente cada opción y, cada vez más, cuánto cuesta.

El estudio, «Efficacy of different routes of vitamin B12 supplementation for the treatment of patients with vitamin B12 deficiency: A systematic review and network meta-analysis», fue liderado por Omar Ahmed Abdelwahab y su equipo, y se publicó en Irish Journal of Medical Science (2024). DOI: 10.1007/s11845-023-03602-4.

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