Llevas meses inyectándote Ozempic o algún fármaco similar. Has perdido peso, te sientes mejor. Y entonces decides dejarlo, por el motivo que sea: el coste, los efectos secundarios, o simplemente porque creías que el trabajo ya estaba hecho.
La ciencia acaba de poner un precio muy concreto a esa decisión. Un equipo ha publicado en The BMJ el análisis más completo hasta la fecha sobre qué pasa después de dejar la medicación para perder peso: 37 estudios, 9.341 participantes. La recuperación de peso tras dejar el fármaco ocurre a un ritmo de aproximadamente 0,4 kilos al mes.
No es una recuperación instantánea ni catastrófica de un día para otro, pero es constante y sostenida: mes tras mes, el peso perdido empieza a volver, y en la mayoría de los casos de forma bastante predecible según cuánto tiempo haya pasado desde la última dosis.
Esto tiene una explicación fisiológica, no es simple falta de fuerza de voluntad. Estos fármacos (agonistas del receptor GLP-1) actúan directamente sobre las señales hormonales de apetito y saciedad en el cerebro y el intestino. Cuando se retiran, esas señales vuelven a su estado previo, y el cuerpo tiende a recuperar el peso que antes de la medicación consideraba su punto de equilibrio, un fenómeno que la investigación en obesidad lleva años documentando y que no es exclusivo de estos fármacos.
El análisis rastreó PubMed, Embase y registros de ensayos clínicos en busca de estudios que hicieran seguimiento a participantes después de suspender el tratamiento, no solo durante la fase activa de pérdida de peso, que es la que suele acaparar la atención mediática.
El ritmo de recuperación varía según cuánto peso se había perdido y durante cuánto tiempo se tomó el fármaco, pero la tendencia general se repite en la inmensa mayoría de los estudios incluidos, lo que da bastante solidez a la cifra de 0,4 kilos mensuales como una estimación útil, no un caso aislado.
La lectura práctica no es que estos fármacos no funcionen. Funcionan, y bien, mientras se toman. Lo que este análisis deja claro es que, a día de hoy, la evidencia trata la obesidad como una condición crónica que requiere tratamiento sostenido, de forma similar a como se trata la hipertensión: dejar la medicación sin un plan de mantenimiento (dieta, ejercicio, o una transición gradual) tiende a devolver al organismo a su punto de partida.
Fuente: West et al. «Weight regain after cessation of medication for weight management.» The BMJ, 2026. DOI: 10.1136/bmj-2025-085304.








