¿Ayunar dieciséis horas al día adelgaza más que simplemente comer menos? La respuesta científica más completa hasta la fecha es que, en la práctica, casi no hay diferencia.
Un equipo internacional ha publicado en The BMJ un metaanálisis en red (una técnica que permite comparar varias estrategias entre sí, no solo cada una contra un grupo control) con 99 ensayos clínicos aleatorizados y 6.582 adultos. Compararon las cuatro estrategias más populares: ayuno en días alternos, ventana de alimentación 16:8, ayuno 5:2 (comer normal 5 días y restringir mucho 2) y restricción calórica continua clásica.
Todas adelgazan más que no hacer ningún cambio. Eso no es sorprendente: comer menos, se llame como se llame, hace perder peso. Lo interesante es la comparación entre ellas: solo el ayuno en días alternos supera, y por poco, a la simple restricción calórica continua, con una diferencia de apenas 1,29 kilos.
Y esa pequeña ventaja tiene fecha de caducidad: en los ensayos de 24 semanas o más, la diferencia desaparece por completo. A largo plazo, el ayuno en días alternos y contar simplemente las calorías totales del día acaban dando resultados prácticamente idénticos.
Los autores rastrearon PubMed, Embase, Cochrane Central y otras bases de datos clínicas para localizar ensayos aleatorizados que compararan directamente estas estrategias, evitando así depender de comparaciones indirectas poco fiables entre estudios distintos.
Esto matiza mucho el hype reciente alrededor del ayuno intermitente, sobre todo frente al auge de fármacos GLP-1 como tratamiento para perder peso: mientras esos fármacos consiguen pérdidas de peso de doble dígito porcentual, el ayuno intermitente se mueve en el mismo terreno modesto que cualquier otra forma de comer menos, unos pocos kilos de diferencia frente al placebo o la ausencia de intervención.
Esto no significa que el ayuno intermitente sea inútil. Para muchas personas resulta más fácil de seguir en el día a día que contar calorías constantemente, y esa adherencia práctica importa más a largo plazo que la superioridad metabólica teórica de un método sobre otro. Lo que la evidencia sí descarta es la idea de que el ayuno intermitente tenga algún efecto metabólico mágico independiente de comer, en total, menos calorías.
Fuente: Semnani-Azad Z, Khan TA, Chiavaroli L, et al. «Intermittent fasting strategies and their effects on body weight and other cardiometabolic risk factors: systematic review and network meta-analysis of randomised clinical trials.» The BMJ, 2025. DOI: 10.1136/bmj-2024-082007.








