Una lata de refresco al día. Esa es, según la ciencia, la frontera exacta a partir de la cual la comida ultraprocesada empieza a disparar tu riesgo de diabetes tipo 2.
Un equipo surcoreano ha revisado 12 estudios de cohorte con 714.199 participantes y 38.308 casos de diabetes, publicados en Diabetes & Metabolism Journal. El riesgo no sube de forma lineal: hay un umbral. Por debajo de unos 300 gramos diarios de ultraprocesados el riesgo apenas se mueve, pero a partir de ahí la curva se dispara hasta un riesgo relativo de 1,48 en el extremo más alto de consumo.
Para hacerse una idea de lo que son 300 gramos: un yogur azucarado, dos rebanadas de pan de molde industrial, una bolsa pequeña de snacks salados y un refresco ya rozan esa cifra sin que el día se sienta especialmente «malo».
No todos los ultraprocesados pesan igual. El análisis por subgrupos encuentra que bebidas azucaradas y carnes procesadas son las que más empujan el riesgo hacia arriba, mientras que cereales de desayuno y panes industriales muestran, sorprendentemente, una asociación inversa: quienes más los consumen dentro de la muestra tenían algo menos de riesgo, probablemente porque sustituyen opciones peores dentro de la dieta real de la gente.
Los autores rastrearon PubMed, Embase y Cochrane Library en busca de estudios prospectivos que midieran consumo de ultraprocesados y diagnóstico posterior de diabetes tipo 2, aplicando un modelo de dosis respuesta para estimar el riesgo en cada nivel de consumo, no solo comparando extremos.
Es asociación, no la prueba definitiva de causalidad. Son estudios observacionales: la gente que come mucho ultraprocesado suele tener también otros hábitos (menos ejercicio, peor sueño, más sedentarismo) que los propios estudios intentan ajustar estadísticamente pero nunca eliminan del todo. Aun así, la consistencia entre 12 cohortes distintas y el hallazgo de una relación dosis respuesta hacen difícil despachar el resultado como simple casualidad.
La cifra de 300 gramos no es una receta médica personalizada, es un punto de inflexión estadístico en datos poblacionales. Pero como guía práctica, vigilar cuánto ultraprocesado (sobre todo bebidas azucaradas y carne procesada) entra en el día parece más útil que contar calorías a secas.
Fuente: Kim Y, Cho Y, Kim JE, Lee DH, Oh H. «Ultra-Processed Food Intake and Risk of Type 2 Diabetes Mellitus: A Dose-Response Meta-Analysis of Prospective Studies.» Diabetes & Metabolism Journal, 2025. DOI: 10.4093/dmj.2024.0706.








