6 de noviembre de 2026
Fauna de Norteamérica

¿Los pumas cazan caballos salvajes? El calendario manda

¿Los pumas cazan caballos salvajes? El calendario manda

En las sierras secas del sureste de Nevada, el caballo que un puma tiene más probabilidades de matar pesa más o menos lo mismo que un ciervo mulo adulto. Es un potro nacido ese mismo año. Los caballos adultos, grandes y con patas traseras capaces de soltar coces muy serias, casi nunca aparecen en el lugar de una presa.

Entonces, ¿los pumas cazan caballos salvajes? Sí, y hay meses en que comen más caballo que ciervo. Unos biólogos siguieron a pumas con collar en las sierras de Delamar y Clover, y los caballos resultaron ser cerca de la mitad de las presas grandes. Pero el menú cambiaba con la estación. De primavera a otoño, los pumas mataban caballos unas dos veces y media más que ciervos. En invierno mandaba el ciervo, cazado a un ritmo más de cuatro veces mayor que el caballo. Y casi todos los caballos eran jóvenes.

Una persecución larga entre artemisas. El trabajo lo dirigió Peter Iacono, de la Universidad Estatal de Utah, con Kathryn Schoenecker, del Servicio Geológico de Estados Unidos, y el Departamento de Vida Silvestre de Nevada. Se publicó el 3 de septiembre de 2026 en la revista Frontiers in Conservation Science. El trabajo de campo fue de finales de 2021 a 2022, en un terreno de 3.158 kilómetros cuadrados de pinos piñoneros, enebros, artemisa y árboles de Josué. Casi todo es suelo público que gestiona la Oficina de Administración de Tierras. El puma (Puma concolor) es el único gran depredador de la zona.

Cómo se estudia lo que caza un puma

El collar es el chivato. La agencia estatal ya capturaba pumas allí desde 2018, al principio para vigilar a los borregos cimarrones que se habían devuelto a la sierra de Delamar. Cada puma llevaba un collar GPS que anotaba su posición seis veces al día. Si un animal se quedaba quieto en un rincón, con tres o más posiciones a menos de 150 metros durante al menos 20 horas, ese punto se marcaba. Un puma que se entretiene así suele estar comiendo. Después, un equipo iba a pie y buscaba huesos, pelo y restos enterrados. El puma arrastra la presa bajo los arbustos y la tapa con tierra y hojarasca, un escondite que los biólogos llaman despensa.

Los dientes dan la edad. De los 201 puntos que el equipo alcanzó, 147 tenían una presa. A cada cadáver le calcularon la edad por el desgaste de los dientes y el largo de los huesos. Durante el estudio se colocaron collares a diez pumas, pero entre collares averiados y un animal que se marchó quedaron seis adultos útiles. Esos seis dejaron 131 presas de animales con pezuña.

Las cámaras contaron lo que había. Para saber si los pumas elegían o simplemente cogían lo que pasaba, había que saber qué había por allí. El equipo puso 49 cámaras de fototrampeo en cuadrícula, una cada 7 kilómetros. Sacaron 343.243 fotos. El ciervo mulo salió en casi todas las cámaras. Los caballos, en la mitad, pero en grandes cantidades allí donde estaban.

Qué comen los pumas en las sierras de Nevada

Dos presas se reparten el menú. De las 131 presas, 69 eran caballos asilvestrados (Equus caballus) y 60 eran ciervos mulos (Odocoileus hemionus). Solo aparecieron un uapití y un borrego cimarrón. Los pumas también comen conejos y otros animales pequeños, pero en una despensa cuesta identificarlos y se dejaron fuera. Entre las presas grandes, la carrera era de dos.

El verano es temporada de potros. Las yeguas salvajes de la Gran Cuenca paren entre marzo y septiembre, sin un pico claro. El ciervo mulo concentra sus partos en una ventana mucho más corta. Esa temporada larga deja potros en el monte durante medio año, y los pumas lo aprovechan. En la estación de crecimiento, un puma medio mataba un caballo cada dos semanas y un ciervo cada cuatro semanas y media. En invierno era al revés: un ciervo cada cinco días, más o menos, y un caballo solo cada tres semanas.

No todos los pumas cazan igual. Aquí está la clave: la media esconde mucho. En la estación de crecimiento, dos de los cinco pumas seguidos entonces, un macho y una hembra adultos, cazaban caballos más de lo que cabría esperar por su abundancia y evitaban al ciervo. En invierno, dos hembras hicieron lo contrario y fueron a por el ciervo. El resto tomaba las dos presas más o menos según lo comunes que eran. Los autores vieron los tres estilos en un grupo pequeño: elegir, evitar y simplemente agarrar lo que hubiera.

Por qué los pumas cazan potros y no caballos adultos

El puma parece elegir por tamaño, no por especie. De los 69 caballos, 52 eran potros y solo cuatro eran adultos del todo. Con el ciervo pasaba lo contrario: la mayoría de los cazados eran adultos y los cervatillos escaseaban. Puestos en paralelo, el patrón salta a la vista. Cerca del 90 % de los adultos cazados eran ciervos, y cerca del 90 % de las crías eran potros. Los autores compararon pesos por edad y vieron que un potro en sus dos primeros meses pesa lo mismo que un ciervo mulo adulto. Su lectura es que el puma busca un cuerpo que compense el esfuerzo pero que no sea peligroso de tumbar, sea del animal que sea.

Su pasado doméstico puede hacer a los potros presa fácil. Los caballos asilvestrados descienden de animales europeos traídos en el siglo XVI. Estudios de campo anteriores, citados por los autores, vieron que vigilan mucho menos que los borregos cimarrones o los berrendos que viven a su lado, y que huyen o se agrupan menos que las cebras. Al mes de nacer, los potros empiezan a alejarse de sus madres para explorar y jugar. Y muchos caballos de la Gran Cuenca usan laderas empinadas y boscosas, justo donde el puma embosca al ciervo. El estudio encontró más potros cazados donde había más ciervos, lo que sugiere que el ciervo atrae al puma hacia el terreno de los caballos. El modelo no pudo confirmar esa relación, probablemente porque la muestra era pequeña.

Otras manadas cuentan una historia parecida. En los años noventa, los pumas de Montgomery Pass, en el este de California, también comían sobre todo potros en verano y pasaban al ciervo en invierno, cuando los caballos bajaban a llanos abiertos y las crías ya habían crecido. En la sierra de Virginia, en el oeste de Nevada, donde casi no hay ciervos, las hembras de puma comían caballo todo el año. Y si te preguntas de dónde salieron las manadas del Oeste, el ADN de los caballos salvajes de Theodore Roosevelt guarda su propio misterio.

Pumas y control de la población de caballos salvajes

La idea gusta, pero las pruebas son escasas. Desde 2004, el Congreso de Estados Unidos ha usado cláusulas presupuestarias para limitar cómo pueden reducir las manadas los gestores federales. Hoy las manadas superan su tamaño previsto en más del 80 % de las zonas reservadas para ellas, según trabajos que citan los autores, y parte del público ha propuesto al puma como solución natural. Un informe de 2013 del Consejo Nacional de Investigación consideró irrelevante su efecto, porque el caballo adulto es grande y suele vivir en terreno abierto que el puma evita. Este estudio no zanja el debate. Muestra que los pumas matan muchos potros en terreno abrupto, lo que podría frenar el crecimiento de las manadas pequeñas. Trabajos previos apuntan a que el efecto pesa sobre todo en manadas de menos de unos 300 animales.

Los límites son reales. La verdad es que seis pumas son pocos, y los autores lo reconocen. Sus resultados valen para este rincón de Nevada, con su mezcla de ciervos, caballos, relieve y clima, y quizá no se repitan en otro sitio. Además, dieron por hecho que todos los animales de una especie estaban igual de disponibles para el puma, y no es así: unos son más rápidos, más desconfiados o se esconden mejor. El estudio cuenta presas. No mide si esas muertes reducen de verdad la manada, ni encontró un tamaño de manada en el que el puma pueda mantener a raya a los caballos.

Quizá haya que gestionar pumas uno a uno. Como cada puma caza a su manera, los autores proponen que las agencias los traten como individuos. Un puma que no deja de matar borregos cimarrones, escasos en la zona, podría retirarse, y otro que vive de potros podría dejarse tranquilo. También piden seguir de cerca las poblaciones de ciervo allí donde coinciden caballos y pumas. La gran pregunta pendiente es si ese suministro constante de potros alivia la presión sobre el ciervo o solo permite que vivan más pumas en estas sierras.

El estudio en breve

  • Revista: Frontiers in Conservation Science, septiembre de 2026
  • Tipo de estudio: Estudio de campo con pumas con collar GPS, sus presas y una red de cámaras de fototrampeo
  • Muestra: 131 presas de animales con pezuña de 6 pumas adultos en el sureste de Nevada, entre 2021 y 2022
  • Hallazgo principal: Los caballos, sobre todo potros, fueron cerca de la mitad de las presas; en la estación de crecimiento los pumas mataron unas 2,5 veces más caballos que ciervos y en invierno unas 4,3 veces más ciervos que caballos.
  • Límites: Solo seis pumas en una zona; el estudio no demuestra que la caza del puma reduzca el tamaño de las manadas.

Fuente: Iacono, P. C., Schoenecker, K. A., Dodge, J. M., Jackson, P. J., Manlove, K. R., y Stoner, D. C. (2026). «Mountain lion prey-selection in a community comprised of native and introduced ungulate species». Frontiers in Conservation Science, 7, 1779101. https://doi.org/10.3389/fcosc.2026.1779101

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