Cada bocado que mastica una vaca lechera pone en marcha una reacción en cadena dentro de sus cuatro estómagos que termina, horas después, en un eructo. Multiplícalo por unos 270 millones de vacas lecheras en todo el mundo y tienes uno de los motores del cambio climático de los que menos se habla: el metano entérico, el gas que el ganado libera simplemente por digerir.
Un nuevo análisis que reúne datos de 13 ensayos publicados y 48 comparaciones de tratamiento en vacas lecheras ha puesto una cifra concreta a cuánto puede reducir ese gas un solo aditivo alimentario. El compuesto es el 3-nitroxipropanol, conocido en la industria por su nombre comercial, Bovaer. Mezclado en el pienso a una dosis media de unos 70 miligramos por kilo de materia seca, redujo la producción de metano un 32,7%, el metano por kilo de pienso ingerido un 30,9%, y el metano por kilo de leche producida un 32,6%.
Estas cifras importan porque la ganadería no es un actor marginal en las emisiones globales. Se calcula que vacas, ovejas y otros rumiantes generan alrededor del 14,5% de todas las emisiones de gases de efecto invernadero causadas por el ser humano, y el metano entérico por sí solo representa el 44% de esa cifra. La población mundial de rumiantes creció un 66% entre 1960 y 2017 y sigue en aumento para cubrir la demanda de carne y leche, así que el problema no se está reduciendo solo.
El 3-NOP actúa sobre el último paso de la formación de metano dentro del rumen. Su forma se parece lo suficiente a una molécula natural implicada en ese proceso como para encajar en el punto activo de la enzima responsable de liberar metano y bloquearla. El efecto no es permanente. En cuanto el animal deja de comer el aditivo, la producción de metano vuelve a su nivel anterior en cuestión de días, porque los microbios que lo generan nunca mueren, solo quedan inhibidos temporalmente.
Cuánto se beneficia una vaca de la misma dosis depende mucho de qué más hay en el comedero. Los investigadores encontraron que las dietas más ricas en fibra o en grasa reducían la eficacia del aditivo, mientras que las dietas con más almidón la mejoraban ligeramente. Por cada 10 gramos extra de fibra por kilo de pienso por encima de la media, la reducción de metano caía entre 0,6 y 0,9 puntos porcentuales, según qué otros nutrientes se ajustaran a la vez. En la práctica, esto significa que la misma pizca de 3-NOP tiene un impacto climático notablemente mayor en unas granjas que en otras, solo por la composición de la ración.
La propia dosis también cambia el resultado. Cada 10 miligramos extra de 3-NOP por kilo de materia seca añadían casi otros 2,8 puntos porcentuales de reducción en la producción de metano, por encima del efecto base. Esa relación dosis-respuesta, combinada con la interacción con la dieta, permitió al equipo construir ecuaciones que predicen aproximadamente cuánto metano podría recortar una granja concreta con una fórmula de pienso determinada, cifras lo bastante precisas como para usarse en herramientas de contabilidad de carbono y de emisiones agrícolas.
Conviene ser precisos con lo que este análisis mide en realidad. Se trata de ensayos de alimentación controlados que midieron directamente la emisión de metano, no un estudio observacional que solo detecta asociaciones sueltas, así que las cifras de reducción reflejan un efecto real y repetible bajo las condiciones probadas, no una correlación que podría desaparecer al tener en cuenta otros factores. Lo que este análisis no aborda es el efecto del aditivo sobre la composición de la leche, la salud del animal a largo plazo o la seguridad del producto para el consumidor. Esas son preguntas distintas, fuera de la medición de metano, que necesitarían su propia línea de investigación.
Actualizar versiones anteriores de este mismo tipo de análisis con datos de ensayos más recientes también tuvo su propio valor: las estimaciones actuales salieron algo más altas que un análisis similar publicado en 2018 con muchos menos experimentos, un recordatorio de que estas cifras de mitigación siguen cambiando a medida que se prueban más granjas y más dietas.
Fuente: Kebreab, E., Bannink, A., Pressman, E. M., Walker, N., Karagiannis, A., van Gastelen, S., y Dijkstra, J. (2023). A meta-analysis of effects of 3-nitrooxypropanol on methane production, yield, and intensity in dairy cattle. Journal of Dairy Science. DOI: 10.3168/jds.2022-22211.








