Dormir demasiado puede ser tan peligroso, o incluso más, que dormir demasiado poco.
Un equipo húngaro ha publicado en GeroScience el metaanálisis más grande hasta la fecha sobre sueño y mortalidad por todas las causas: 79 estudios de cohorte (46 sobre sueño corto, 49 sobre sueño largo), cribados de 31.019 registros iniciales. Dormir menos de 7 horas eleva el riesgo de morir un 14% (HR 1,14). Pero dormir 9 horas o más lo eleva un 34% (HR 1,34), casi el doble.
Es un resultado que contradice la intuición de que «cuanto más duermes, mejor»: a partir de cierto punto, dormir de más se asocia a más riesgo, no a menos.
El desglose por sexo añade otro matiz: en hombres el riesgo sube un 16% con sueño corto y un 36% con sueño largo, pero en mujeres es un 14% y un 44% respectivamente. Ese 44% en mujeres con sueño largo es la cifra más alta de todo el análisis.
Los autores identificaron los estudios a través de PubMed, Embase y otras bases de datos biomédicas, aplicando criterios estrictos de calidad metodológica antes de incluir cada cohorte en el análisis final.
Aquí hay un matiz clave que no puede pasarse por alto: correlación no es causalidad, y menos en el extremo de sueño largo. La heterogeneidad entre estudios de sueño largo es muy alta (I² del 92%, frente a mucha menos variabilidad en los estudios de sueño corto), y existe una explicación alternativa plausible: la causalidad inversa. Es decir, no es que dormir mucho enferme a la gente, sino que la gente que ya está enferma (por una dolencia aún no diagnosticada, cansancio crónico ligado a una condición subyacente) tiende a dormir más como consecuencia, no como causa.
El sueño corto, en cambio, tiene una relación mucho más consistente entre estudios y mecanismos biológicos bien documentados (inflamación crónica, peor regulación metabólica, mayor presión cardiovascular) que hacen más plausible una relación causal directa.
El impacto de este trabajo ya se nota en la comunidad científica: según métricas de citas académicas, el estudio acumula una tasa de citación muy por encima de lo esperado para su campo en el poco tiempo que lleva publicado. La recomendación práctica que se deriva no es simplemente «dormir más», sino apuntar a la franja de entre 7 y 8 horas, ni por debajo ni muy por encima.
Fuente: Ungvari Z, Fekete M, Varga P, et al. «Imbalanced sleep increases mortality risk by 14-34%: a meta-analysis.» GeroScience, 2025. DOI: 10.1007/s11357-025-01592-y.


