Dejar el Ozempic tiene un precio muy concreto: recuperas el peso a razón de 0,4 kilos al mes, según el mayor análisis hecho hasta la fecha

Por: Redacción NexoScience

Semaglutida, tirzepatida y el resto de fármacos GLP-1 han cambiado por completo el tratamiento de la obesidad, con pérdidas de hasta el 20% del peso corporal en los ensayos clínicos. Pero un metaanálisis publicado en The BMJ, que reúne 37 estudios y más de 9.300 participantes, pone cifras exactas a lo que pasa cuando se deja de tomarlos, y el resultado es contundente: el peso vuelve, y vuelve rápido.

El cuerpo recupera lo perdido a un ritmo medio de 0,4 kilos al mes. Investigadores de la Universidad de Oxford analizaron 37 ensayos clínicos y estudios observacionales (63 grupos de tratamiento, 9.341 personas en total) que habían medido qué ocurre con el peso después de suspender cualquier medicamento para la obesidad, desde el orlistat hasta los fármacos más recientes. La conclusión, usando tres modelos estadísticos distintos que llegaron a resultados coherentes entre sí: a ese ritmo, el peso vuelve al punto de partida en 1,7 años de media.

Con semaglutida y tirzepatida, los más eficaces, la recuperación es todavía más veloz. Mientras que con fármacos de generación anterior el peso vuelve a razón de 0,5 kilos al mes, con semaglutida (Ozempic, Wegovy) y tirzepatida (Mounjaro, Zepbound) la cifra sube a 0,8 kilos al mes. Son precisamente los fármacos con los que más se pierde (una media de 14,7 kilos durante el tratamiento), así que también son los que más rápido se recuperan una vez se abandonan: en apenas 1,5 años, el peso vuelve a estar donde empezó.

No es solo el peso lo que se revierte. El estudio también siguió la evolución de los marcadores metabólicos asociados a la obesidad: hemoglobina glicosilada, glucosa en ayunas, colesterol total, triglicéridos y presión arterial. Todos ellos mejoraron durante el tratamiento y todos volvieron a sus valores iniciales en un plazo de 1,4 años tras dejar la medicación. Es decir, los beneficios cardiometabólicos que aportan estos fármacos no son permanentes, dependen de seguir tomándolos.

La comparación con la dieta y el ejercicio deja un dato incómodo. Los mismos investigadores habían estudiado antes qué pasa al abandonar un programa de cambio de hábitos (dieta y actividad física, sin fármacos): ahí la recuperación de peso era de solo 0,1 kilos al mes, y el peso tardaba casi 4 años en volver al nivel de partida. Aunque con los fármacos se pierde más peso de partida (3,2 kilos más de media), el organismo lo recupera bastante más rápido que cuando el cambio viene solo de hábitos, incluso comparando personas que perdieron la misma cantidad de kilos por uno u otro camino.

Casi la mitad de la gente deja el tratamiento antes de un año, en la práctica real. Los propios autores citan datos de Estados Unidos y Dinamarca que sitúan la tasa de abandono en torno al 50% a los doce meses, muy lejos de la duración de los ensayos clínicos que sirvieron para aprobar estos fármacos. Y una encuesta a población estadounidense mostró un dato revelador: el interés en usar estos medicamentos caía del 45% al 14% en cuanto se informaba a la gente de que el peso se recupera al dejarlos.

El aviso que hacen los propios autores no es alarmista, es de gestión. No dicen que estos fármacos no funcionen, los datos muestran justo lo contrario mientras se usan. El matiz importante es otro: al ser la obesidad una condición crónica, tratarla como si fuera algo puntual (unos meses de fármaco y listo) no está respaldado por la evidencia. El estudio no encontró que dar más apoyo conductual durante o después del tratamiento redujera la velocidad de recuperación de peso, así que la pregunta de cómo sostener los resultados a largo plazo sigue abierta.

Limitaciones a tener en cuenta. Solo 12 de los 37 estudios tenían bajo riesgo de sesgo según la escala Cochrane, y la comparación directa entre fármacos y programas de hábitos es indirecta, viene de dos revisiones distintas, no de un único ensayo que comparara ambos grupos a la vez. Para semaglutida y tirzepatida, además, apenas hay datos de seguimiento más allá de un año, así que la proyección a 1,5 años se apoya en extrapolar la tendencia observada, no en haber medido ese punto exacto en la mayoría de los participantes.


Sobre este artículo

Esta pieza está basada en el estudio científico «Weight regain after cessation of medication for weight management: systematic review and meta-analysis», firmado por Sam West, Jadine Scragg, Paul Aveyard, Jason L Oke, Lia Willis, Stella J P Haffner, Heather Knight, Danni Wang, Sarah Morrow, Laura Heath, Susan A Jebb y Dimitrios A Koutoukidis, publicado en 2026 en The BMJ, de acceso abierto bajo licencia CC BY. DOI: 10.1136/bmj-2025-085304.